Definiciones de Agile

¡¿Cómo vas con este viaje a la agilidad?! La última estación fue la del Manifiesto Ágil y hoy te propongo arrancar desde el mismísimo concepto de “ágil”. Porque… ¡¿sabés qué es ágil?!

¡¿Cómo vas con este viaje a la agilidad?! La última estación fue la del Manifiesto Ágil y hoy te propongo arrancar desde el mismísimo concepto de “ágil”. Porque… ¡¿sabés qué es ágil?!

El mismísimo Manifiesto Ágil no traía definición alguna. Y fue adrede: sus signatarios entendieron que las definiciones limitan mientras que un manifiesto es una llamada a la acción. Coincido plenamente pero esto se presta a confusiones porque en nuestro imaginario ágil es ir rápido y Agile es otra cosa. Así que te invito a que trabajemos hoy en el terreno de las definiciones. Te voy a dejar varias para que elijas la que más te gusta, te quedes con todas o salgas a buscar una nueva.

Dice Pete Beherens que «ser ágil es hacer cuando no sabés todo lo que necesitás saber para hacer”.

Suena a trabalenguas, ¡¿no?! Te voy a compartir una historia para que lo veas más claro…

Un día manejaba por los Pirineos: carretera de montaña con su precipicio correspondiente. Volvíamos de Aínsa a Zaragoza y había caído la noche… ¡y la niebla! Dos situaciones horribles para estar al volante si sos miope como yo. Lo más tremendo era que no me quedaba más remedio que avanzar: no había banquina, estaciones de servicios ni ningún otro resguardo. Se armó una bestial caravana de coches detrás mío y creo que batí el récord en hacer Aínsa-Zaragoza.

Pero, ¡¿por qué te lo cuento?!Porque la realidad se parece cada vez más a esto. Manejás en mitad de la noche, con niebla y no ves el camino. Querés parar pero no podés. Tu jefe no te va a esperar, tus clientes tampoco. ¡Nadie espera!  En el caso de la carretera es evidente que no se puede parar pero, en tu día a día, todavía mantenés la ilusión de que sí se puede parar y que solo es cuestión de convencer a alguien o al mercado para que te regalé unos minutos más.

¡¿Te suena esto?!

Pensá en las veces que refunfuñaste porque te pidieron algo urgente y no te sentías listo para presentarlo en tan poquito tiempo. Acordate de las veces que rogaste que te dieran una semana más para salir a la cancha bien preparado.

Agile es entender que «esto es lo que hay» y que hay que aventurarse.

En fin… ¡Esto me lleva a la segunda definición de Agile! Agile no es trabajar más fuerte o más duro sino que es trabajar de forma más inteligente, generando más valor con menos trabajo. Esta magnífica definición de Steve Denning caza genial con lo que vimos recién.  

En un mundo en el que necesitamos respuestas «ya», no hay tiempo para hacerlo todo. Es clave saber dónde enfocarnos, cuál es nuestro 20/80 (Don Pareto). La ilusión de querer hacerlo todo nos quita claridad. Al perder claridad hacemos muchas cosas que no tienen valor. Ergo: trabajamos mucho y generamos poco valor.

¡¿Podés conectar esto con tus días de trabajo?! ¡¿Cuántas cosas estás haciendo?! ¡¿Tienen todas el mismo valor?! ¡¿Cuántas veces al día / semana / mes te detenés a pensar / filtrar / definir qué tiene valor y qué no?! ¡¿Cuántas veces tenés esta conversación con otros?!

Agile es foco, claridad, valor.

Así llegamos a la última definición que te traigo y que también es del amigo Steve Denning. Agile es un mindset: una forma de ser que deviene en otra forma de hacer (y no al revés). Léase, el orden de los factores sí altera el producto. (¡¿Cuál es ese mindset?! Profundizaremos en él en un próximo post).

Redondeando: Agile tiene que ver con adaptarnos a los cambios y es esto lo que nos permite ir más rápido. Agile es hacer cuando no sabemos todo lo que necesitamos saber para hacer, enfocándonos y generando más valor con menos trabajo. Y, at last but not least, solo cambiando nuestro chip esto es posible.

El mismísimo Manifiesto Ágil no traía definición alguna. Y fue adrede: sus signatarios entendieron que las definiciones limitan mientras que un manifiesto es una llamada a la acción. Coincido plenamente pero esto se presta a confusiones porque en nuestro imaginario ágil es ir rápido y Agile es otra cosa. Así que te invito a que trabajemos hoy en el terreno de las definiciones. Te voy a dejar varias para que elijas la que más te gusta, te quedes con todas o salgas a buscar una nueva.

Dice Pete Beherens que «ser ágil es hacer cuando no sabés todo lo que necesitás saber para hacer”.

Suena a trabalenguas, ¡¿no?! Te voy a compartir una historia para que lo veas más claro…

Un día manejaba por los Pirineos: carretera de montaña con su precipicio correspondiente. Volvíamos de Aínsa a Zaragoza y había caído la noche… ¡y la niebla! Dos situaciones horribles para estar al volante si sos miope como yo. Lo más tremendo era que no me quedaba más remedio que avanzar: no había banquina, estaciones de servicios ni ningún otro resguardo. Se armó una bestial caravana de coches detrás mío y creo que batí el récord en hacer Aínsa-Zaragoza.

Pero, ¡¿por qué te lo cuento?!Porque la realidad se parece cada vez más a esto. Manejás en mitad de la noche, con niebla y no ves el camino. Querés parar pero no podés. Tu jefe no te va a esperar, tus clientes tampoco. ¡Nadie espera!  En el caso de la carretera es evidente que no se puede parar pero, en tu día a día, todavía mantenés la ilusión de que sí se puede parar y que solo es cuestión de convencer a alguien o al mercado para que te regalé unos minutos más.

¡¿Te suena esto?!

Pensá en las veces que refunfuñaste porque te pidieron algo urgente y no te sentías listo para presentarlo en tan poquito tiempo. Acordate de las veces que rogaste que te dieran una semana más para salir a la cancha bien preparado.

Agile es entender que «esto es lo que hay» y que hay que aventurarse.

En fin… ¡Esto me lleva a la segunda definición de Agile! Agile no es trabajar más fuerte o más duro sino que es trabajar de forma más inteligente, generando más valor con menos trabajo. Esta magnífica definición de Steve Denning caza genial con lo que vimos recién.  

En un mundo en el que necesitamos respuestas «ya», no hay tiempo para hacerlo todo. Es clave saber dónde enfocarnos, cuál es nuestro 20/80 (Don Pareto). La ilusión de querer hacerlo todo nos quita claridad. Al perder claridad hacemos muchas cosas que no tienen valor. Ergo: trabajamos mucho y generamos poco valor.

¡¿Podés conectar esto con tus días de trabajo?! ¡¿Cuántas cosas estás haciendo?! ¡¿Tienen todas el mismo valor?! ¡¿Cuántas veces al día / semana / mes te detenés a pensar / filtrar / definir qué tiene valor y qué no?! ¡¿Cuántas veces tenés esta conversación con otros?!

Agile es foco, claridad, valor.

Así llegamos a la última definición que te traigo y que también es del amigo Steve Denning. Agile es un mindset: una forma de ser que deviene en otra forma de hacer (y no al revés). Léase, el orden de los factores sí altera el producto. (¡¿Cuál es ese mindset?! Profundizaremos en él en un próximo post).

Redondeando: Agile tiene que ver con adaptarnos a los cambios y es esto lo que nos permite ir más rápido. Agile es hacer cuando no sabemos todo lo que necesitamos saber para hacer, enfocándonos y generando más valor con menos trabajo. Y, at last but not least, solo cambiando nuestro chip esto es posible.

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