Agile Summer Adventure

¡¿Y si organizamos la colonia de vacaciones de la Di Tella?! Hacía rato que le dábamos vueltas a la idea y ¡este año se hizo realidad con Agile Summer Adventure! 3 días de inmersión en agilidad “de la buena”.

El miércoles pasado, de camino a la universidad, me di cuenta que estaba nerviosa, entusiasmada y ansiosa. El formato Open (curso abierto a todo público) siempre me genera estas cosquillas. Y en verano, aún más. Porque los participantes  eligen anotarse en el taller de motus propio (y no mandados por sus jefes / empresas) e invierten tiempo y dinero. Repito: estaba nerviosa, entusiasmada, ansiosa y con un gran sentido de la responsabilidad.

Las semanas previas le dimos una y mil vueltas al guión porque aunque hayamos dado este taller cientos de veces, nunca es igual. Mezclamos las cartas y barajamos como si fuera la primera vez. Dibujamos post-its, tiramos ideas. Las ordenamos y desordenamos sabiendo sí que, cuando llega el día D, siempre nos saltamos el guión.

Con el vuelo lleno, el miércoles una tripulación de 35 valientes se aventuró en el mundo de Agile. Y escribo este post porque me quedé totalmente conmovida con nuestra primer aventura intensiva de verano. 

3 días seguidos son siempre un desafío y más cuando el “público” es diverso. 8 horas por día son muchas horas. Cada uno va a su ritmo y cada uno viene con su experiencia. Y con sus deseos.Con todos estos ingredientes intentamos crear una experiencia única y memorable. ¿El desafío? Lograr varios equilibrios:

  • La diversión y un espíritu “ligero” sin dejar a un lado la rigurosidad en los temas.
  • Un ritmo atrapante (y sostenido) pero que no apabulle.
  • Una experiencia que sirva como metáfora pero que aterrice en prácticas concretas.

Y la confianza en que cuando el Open de Metodologías Ágiles tiene lugar, “ocurre lo único que podría haber ocurrido”. La clave es el flow.

¡¿Cómo trabajamos en este intensivo?!

Día 1: Mindset, mindset y mindset.

Las metodologías ágiles son nuestro caballo de Troya y la puerta de entrada a la “filosofía ágil”. Porque si algo no negociamos en Agile Cooking es que nuestra primera escala en Agile tiene que ser en los valores. No para enunciarlos y conocerlos sino para ¡vivirlos! Metodología sin valores es una combinación peligrosísima. De hecho, ¡¿dónde quedaría el primer valor del Manifiesto Ágil que reza “Personas e Interacciones sobre procesos y herramientas”?!

El día 1 navegamos entre actividades de conexión, juegos, teoría y mucha conversación. Atravesamos el Marco de Cynefin para analizar en qué contexto estamos; vimos el Manifiesto Ágil y qué pasó con él en sus primeros 18 años de vida; nos paseamos largo rato por el Mindset Ágil de Steve Denning. Todo con espíritu (y escenografía) de verano y de obra (porque la UTDT está en proceso de expansión). Recién a última hora del día hicimos una dinámica: 25/10 Crowdsourcing para elegir en qué proyectos trabajaríamos al día siguiente.

Un día, ¡¿fue mucho o poco rato para los valores?! Para gustos los colores y depende de con quién hablés. Lo cierto es que si querés entender las metodologías e incluso desarmarlas-armarlas (o como decimos nosotras: hacer tu Frankestein) necesitás entender el mindset y… ¡empezar a cambiar el chip! Y es que de eso se trata todo esto.

Día 2. Metodologías para el aterrizaje.

Cierta ansiedad sobrevolaba la sala. Divinos los valores pero ¡¿esto cómo lo aterrizo?! Nos apretamos los cinturones y la próxima escala fue en Kanban. Arrancamos con un estilo “soft”, descubriendo qué pasa con nuestras creencias sobre el multitask y sobre decir que no. El modelo del “Esencialista” y el “Personal Kanban” de Jim Benson fueron los vehículos para reflexionar y trabajar en cómo entrar en estado de flow y elegir cómo queremos vivir.

El próximo destino fueron los proyectos. Los participantes eligieron en qué temas trabajar y armaron grupos. Y aquí viene otra de nuestras máximas: no hay metodología sin proyecto. Léase: si querés aprender la metodología, apalancala con proyectos. Y si pueden ser reales: mejor que mejor (y que alguien se lleve trabajo hecho).

Sacamos de la galera Business Model Generation. Hicimos una versión rápida de “Persona” y después nos quedamos un rato en el “Mapa de la Empatía” y en el “Canvas”. Diferenciación, valor, interdependencias y ¡mucha colaboración! fueron los conceptos clave de la tarde.

Una vez que los equipos tuvieron su primera versión de canvas, salieron a pedir feedback temprano. Con la lógica de rotaciones de World Café, cada mesa dejó un anfitrión que fue visitado por gente de los otros grupos. En cada rotación hubo nuevas preguntas e ideas. Con esto, ya estábamos para cerrar el primer día y la versión 2.0 de los proyectos.

Día 3. Agilidad en estado puro.

El tercer y último día fue un “picoteo”. Arrancamos con un track de Cambio a base de juegos muy corporales: y es que al cambio hay que ponerle el cuerpo. ¡¿Qué pasa con el cambio?! ¡¿Qué pasa cuando somos nosotros los que lo proponemos?! ¡¿Y cuando nos lo proponen?!

De ahí nos fuimos al mundo de la motivación por un rato. De la mano de nuestros queridos Simon Sinek, Daniel Pink, Patrick Lencioni y Jurgen Appelo vimos cómo estábamos en cuanto a la motivación intrínseca; revisamos cuáles son nuestros sueños y si estamos usando (o no) nuestros super-poderes y…  Por último, revisamos qué nos pasa con la delegación y cómo generar nuevas conversaciones acerca de la autonomía con el Delegation Poker de Management 3.0.

El segundo bloque de la mañana fue para volver a los proyectos a través de Inception: o nuestra técnica preferida para generar conversaciones difíciles al inicio de un proyecto. Léase: cómo crear proyectos de forma colaborativa, bancándonos el conflicto. Y nos detuvimos en la lógica del testeo, prototipos y productos mínimos viables. Lean Start-up se escondió y apareció sin siquiera enunciarlo.

Así cerramos el track de metodologías destinado a mostrar cómo los valores se pueden (y deben) aterrizar en formas de trabajo bien-bien concretas.

La tarde empezó con un espacio de preguntas y ¡el Open Space del Open! Bajo el paraguas de la transformación organizacional, hubo 3 espacios de conversación y 2 horarios en los que los aventureros vivieron uno de los exponentes más puros de la agilidad. Y es que el Open Space es, sin duda, una hermosa expresión de libertad, responsabilidad y autonomía. Todavía tengo la imagen de algunos experimentando (entre sonrisas y por primera vez) la Ley de los 2 pies.

El final del día (o al menos lo que podemos contar) fue una gran retrospectiva seguida de un ritual que no podemos spoilear (por si alguna vez lo vivís). Un grupo de Whatsapp que los participantes armaron para “que no se corte”. Sonrisas, abrazos y muchas emociones. Y una frase que nos regalaron: “en un mes, las vamos a invitar a un OpenSpace que vamos a organizar”.

Algunos dirían que el viaje terminó, sí. Los que estuvieron ahí saben que esto recién empieza…

PD: ¡Gracias, equipo! ¡Fue un placer infinito compartir estos tres días con ustedes!

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