Lo que pymes y startups no tienen que aprender de las grandes empresas

La mayoría de start-ups y pymes que conozco sueña con crecer. Y cuando estas piensan en crecer, ¡¿sabés qué imagen les viene a la mente?! La de la gran empresa con sus departamentos, jerarquías, procesos, descripciones de puestos y algún otro ingrediente mágico. ¡¿O acaso hay otra forma de crecer?!

Con esta hipótesis arrancó mi última charla del año. En Zaragoza y rodeada de los mimos de la gente de Afiris, muchos buenos amigos y otros tantos desconocidos. Y aunque el título de la charla era “Cómo ser ágil en tu metro cuadrado”, la “bajada” era un poco provocativa: qué NO debemos aprender de las grandes empresas.

Hace unos años que trabajo casi exclusivamente para multinacionales pero mi pasado me delata. Trabajé tanto en y para pymes como para startups. Eso me permite saber de primera mano que, por convicción o necesidad, las startups suelen nacer con ADN ágil. Sin ese ADN, no hubieran podido entrar en el mercado. ¡¿Y las pymes?! Tres cuartos de lo mismo. Entonces… ¡¿nos quedamos tranquilos y las felicitamos?! ¡Nada de eso!

Este miércoles, en vez de felicitarlas, les advertí los peligros de crecer y perder la agilidad en el camino. Y es que crecer no solo es un desafío sino que también es una situación que pone en evidencia nuestras creencias más profundas:

  • ¡¿Realmente pensás que el cliente tiene que estar en el centro?! ¡¿Tu equipo cree lo mismo?! ¡¿Todos están cerca del cliente en el día a día?!
  • ¡¿Crees en la lógica de equipo y en cruzar disciplinas (algo que sale natural cuando somos pocos y aventureros)?! ¡¿O solo es algo circunstancial y estás soñando con nuevos y potentes departamentos dentro de la compañía?!
  • ¡¿La transparencia crece con tu organización o a medida que crece la organización la información se va concentrando en unos pocos?!
  • ¡¿Cualquiera puede aportar ideas o hay que andar pidiendo permiso a las jerarquías?!
  • ¡¿Pensás que todo debe (y puede) ser sistematizado / protocolizado o apostás por los mínimos procesos para darle el máximo poder a las personas?!

Y sumo:

  • ¡¿Sabés cuáles son los valores de tu empresa?! ¡¿Estás seguro que todos en la empresa los conocen?! ¡¿Los comparten?!
  • ¡¿Crecés contratando a personas que viven estos valores?! ¡¿Es una variable que tenés en cuenta?!
  • Y… ¡¿qué tipo de líderes sos?! ¡¿fomentás que cada persona “saque su voz” y lidere sus días o sos la “fuente del poder”?!

En la charla en Zaragoza, insistí con estas (molestas) preguntas porque, aunque no sé cuáles son las estadísticas, intuyo que muchas pymes y startups van a “chocar” persiguiendo el “sueño de la gran empresa”.

Entonces, van aquí algunos tips para crecer “con gracia”:

  • Crecé mirando a tu cliente. No solo no tenés que perderlo de vista sino que tenés que lograr que todos en tu equipo lo miren de cerca. Que vos seas un crack de las relaciones públicas y entiendas perfectamente a tu cliente no significa que ocurra lo mismo con tu equipo. Así que si se te da bien, ¡contagialo!
  • Crecé fomentando la lógica de equipo. Y no te olvidés: equipo = interdependencia. Creá equipos cross e incluso equipos líquidos (que se arman y desarman) y asegurate que están dadas las condiciones para que las personas colaboren.
  • Crecé permitiendo que los clientes y los proyectos sean los que “definan” cómo se arman los equipos. No apuestes a áreas que gestionan su parte del rompecabezas y solo se miran el ombligo.
  • Crecé fomentando la transparencia y la horizontalidad. Nada de castas, antigüedades y derechos adquiridos. Nada de esconder la información. Y, obvio, ¡crecé buscando gente que pueda vivir con esto! (y amarlo).
  • Crecé teniendo foco, identificando qué tiene valor para tu cliente y, a partir de ahí, definiendo qué hacer. No corras queriendo hacerlo todo. No hagas que los tuyos corran haciéndolo todo.
  • Crecé y no te achanches. La innovación no tiene fin y la mejora tampoco. Así que no pierdas tu músculo experimentador y asegurate que todos en tu equipo lo tengan. Y sobre todo, ¡que se sientan seguros para hacerlo! Las conversaciones sobre fracasos tienen que ser una parte fundamental de tu organización.
  • Crecé… ¡si querés crecer! ¡¿Quién dijo que sí o sí hay que crecer?! Revisá tu propósito y no lo pierdas de vista. Ni vos ni los tuyos. El propósito es la brújula que los guía.

En resumen (y va mi mantra): crecé liberando el talento de tu gente, promoviendo la colaboración, fomentando la experimentación y asegurando el aprendizaje. ¡¿Te suena bien?! ¡¿Tenés ánimo para un poco más?! Sigue en un próximo post…

Cierro el post con varios agradecimientos. A mi queridísima Miriam Almazán. Aún no sé qué hice para merecer tanto cariño. Siempre, abundante, único. ¡Gracias, amiga! A los amigos que me alegran los días cada vez que vengo: Judith, Kike, Pitu, Cristina, Eva. ¡A la otra Miriam! ¡Qué fotos! ¡Wow! A Sergio y a Eva (ya llevo el 13 conmigo). ¡Y a todos los que vinieron! ¡Me hicieron sentir hermosamente cómoda!

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