Líder ágil: toma I

Clamaba la canción de Tina “We don’t need another hero” y resuena en mi cada vez que pienso en líderes. Y se me escapa en un tímido we don’t need another leader. Y me pongo rebelde y digo: ¡¿líderes?! ¡¿qué líderes?! ¡¿por qué?! ¡¿para qué?!

Tal vez ya no necesitemos líderes. O, tal vez, lo que esté caduco es el modelo del líder “héroe”. Bien conocido por todos nosotros; amado y odiado por partes iguales.

En esta línea y hace meses, en el Open de Metodologías Ágiles de la Universidad Torcuato Di Tella, nos adentramos en la conversación sobre el “Líder Ágil”(*). Esto era una novedad: hasta ahora solíamos hablar de líderes pero nunca les dedicábamos todo un encuentro. Calculo que la culpa de todo la tuvo un concepto que amé y descubrí en el Art of Hosting: el líder “anfitrión”.

Hasta ahora, nos creímos y nos repetimos el cuento del líder héroe: el que tiene las verdades, las respuestas, las soluciones… ¡el que viene a salvarnos! Solo tenemos que darle nuestro poder y él se encarga del resto.

Hoy aparece un nuevo líder, el líder anfitrión: el que usa su poder para invitar a otros a cocinar las respuestas. El que crea las condiciones para que las voces se escuchen, la deliberación aflore y los acuerdos se construyan. Este superhéroe es humilde, abierto y tiene un súper-poder: la pregunta.

(Si querés leer más: http://www.conversacionesparatodos.com/sites/default/files/Heroes-Anfitriones.pdf)

Mientras escribo, pienso que este post me costó tanto-tanto-tanto porque toca una fibra muy mía: fui consultora. Cobré por dar respuestas; disfruté dando respuestas. Amé la sensación de que las tenía. Y ya no es así. Hace años que no es así pero… ¡¿se dan una idea de lo que me costó soltar las respuestas para abrazar las preguntas?! (Todavía hago un esfuerzo consciente y voluntario para que las respuestas se queden tranquilitas dentro mío. Y, tsss, no le digan a nadie pero… ¡a veces no lo logro!).

Vuelvo entonces con el taller en la UTDT. Lo primero que hicimos fue trabajar las creencias sobre los líderes: ¡¿qué nos han dicho sobre los líderes y qué nos repetimos?! Después hicimos un doble click: ¡¿qué líderes necesitamos en un mundo complejo?! ¡¿y cuando hablamos de equipos ágiles?! Piensen (y para ponerlos en contexto) que llevábamos ya dos semanas intentando romper con el modelo de management taylorista.

De ahí, y con formato de World Café, trabajamos el tema del líder con esta pregunta disparadora “¡¿Qué líderes necesitamos para un mundo mejor?! (organizaciones + productivas, equipos que enamoran, personas + felices)” y pasamos por las siguientes preguntas:

  • ¡¿Qué líderes guardás en tu memoria?! ¡¿Qué características tenían?!
  • ¡¿Qué líderes necesitan nuestros equipos para adaptarse a los tiempos de cambios?!
  • ¡¿Qué prácticas concretas podemos hacer como líderes para que nuestros equipos amen los lunes?!

Por cierto, una nota de color: lo del World Café no fue casual. Pensamos que solo se podía llegar al liderazgo ágil de forma ágil y qué mejor que creando espacios de conversación, ¡¿no?!

Ese día, aparecieron otras preguntas después del World Café. En este caso, el disparador fue el hermoso “Liberating Structures”:

  • ¡¿Cuánto rato dedicamos a la conversación en nuestros equipos?!
  • ¡¿Cuál es el formato que toman nuestras conversaciones?! ¡¿Cómo invitamos a los participantes?! ¡¿cómo disponemos el espacio?! ¡¿cómo repartimos el tiempo de la conversación?!
  • E incluso dándole la vuelta: ¡¿qué tipo de conversaciones generan nuestros espacios?!
  • En esas conversaciones, ¡¿logramos que se escuchen todas las veces?!  

El cierre del día llegó “dándolo todo”. Algunos de los equipos se dedicaron a crear el “Manifiesto del líder ágil”; otros crearon el mindset del líder ágil y algunos hicieron una tabla comparativa entre un líder ágil y un líder no-ágil.

Aquí va la cosecha de ese día:

Y también algunas otras ideas. El líder ágil es:

  • Un líder que trabaja por llevar agilidad a sus equipos y… ¡no se puede llegar a eso sin predicar con el ejemplo así que tiene que ser ágil!
  • Necesita tener valores, herramientas y prácticas ágiles. Este triángulo mágico tiene que darse: un ingrediente solo no hace la diferencia.
  • Su reto es que inspirar hacia la agilidad: no es hacer que los otros sean ágiles sino que quieran ser ágiles.

Aquel día, dibujamos algunas diferencias:

Y de yapa, les comparto el mantra que me vino a la lengua y uso desde entonces. Un líder ágil es aquel que libera el talento de las personas (y sus voces), que promueve la colaboración, fomenta la experimentación y asegura el aprendizaje en su equipo.

¡¿Qué te pareció este post?! ¡¿Te dan ganas de seguir con este tema?! Si la respuesta es q sí, ¡quedate atento! Varios crack de la agilidad latina anduvieron opinando sobre el tema y en breves se viene un plato para chuparse los dedos…

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