Crónicas de una auditora ágil

María Fernanda Barrio es la primera auditora ágil que conocí. Puro empuje, puro corazón, pura aventura. Esta  abogada, auditora y profesora de yoga corre sus propios límites y los de la Auditoría con un simple «vos podés». Un «vos podés» que se repite y que le repite a los otros… ¡¿Nos sumamos a su viaje?!
María Fernanda Barrio
¡¿Cómo te gustaría que te definieran el día en el que te jubiles?!
Me gustaría que me definan como la auditora loca que con su empuje contagioso, la confianza y el dejar hacer colaboraba a que todos crecieran.
¡¿Cómo llegaste al mundo de la auditoría?!
Corría el año 1999, tenía un estudio jurídico y un cliente me solicita si le puedo hacer una auditoría a su Financiera. Le hice la primer auditoría y de las recomendaciones surgieron bastantes avances, y es así que me contrató como auditora. A partir del 2012 hasta marzo 2016 fui auditora de la Unidad de Financiamiento Internacional de Salud de la Nación y donde monté un departamento de auditoría en el cual brindábamos todas las respuestas al Banco Mundial, al BID, a la AGN, a la UAI entre otras. Me apasiona  auditar, colaborar a la mejora de los procesos de una gestión.
¡¿Y tu escala en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?!
Corría el año 2015 y quería un cambio. Si bien estaba en tema de auditoría en la Unidad de Financiamiento Internacional de Salud, quería crecer y donde estaba no había forma. Comencé a enviar varios CV y entre algunos de los que mandé estaba la casilla de una persona del G25. En enero de 2016 me llamaron para entrevistarme para un puesto de auditora titular del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte. Si bien confiaba en mi desempeño, esos cargos eran ocupados generalmente por contactos políticos, así que no me hice ilusiones pero… me volvieron a llamar para una segunda, una tercera y hasta una cuarta entrevista -una con el Ministro Franco Moccia y otra con la Síndico General de la Ciudad de Buenos Aires, la contadora Mónica Freda-. Cuando fui seleccionada, ¡estaba feliz! ¡no lo podía creer! Lo había logrado sin ningún padrino político.  Amo la Administración Pública y vivir en carne propia un cambio tan importante me emocionó hasta las lágrimas… Y aquí estoy apasionada y entusiasmada cumpliendo mis funciones en el cargo desde el 2016  hasta que el universo decida otra cosa.
¡¿Y tenés algún mantra personal?!
Tengo varios pero los principales son: «nada ni nadie podrá perturbarme» (aunque a veces no resulta) y «vos podés».
Auditoría y ágil suena a una relación… «imposible», ¡¿lo es?!
No, ¡no lo es! Innovamos mucho en el equipo, desde juegos, meditaciones y charlas despertamos, el lado creativo y siempre buscamos cómo mejorar  más y más.  Tratamos  de derribar el mito de que la auditoría es un plomo, o somos los que vamos a meter el dedo en la llaga, la auditoría es una herramienta de colaboración activa a la mejora de la gestión que se traduce en el mejoras para el ciudadano. Como sucede en el ámbito privado, no somos el enemigo buscando errores.
¡¿Cuáles son los ingredientes que necesita una auditoría ágil?!
Una auditoría tiene ingredientes como el humor, charlas complejas, a veces enojos (a veces parecen enojos de familia, esos en los que decís todo y al rato estás como chanchos como si no hubiera pasado nada jaja), feedback permanente, construir la planificación juntos, cambiar el rumbo cuando es necesario, involucrar a todas las partes que lo puedan componer, trabajar la confianza diariamente, despertar el potencial de cada integrante del equipo… Seguramente hay muchos más ingredientes pero ahora estos vienen a mi cabeza.
La gente anda buscando un poco de inspiración… ¡¿cuáles fueron los primeros pasos que diste para aterrizar Agile a tu equipo?!
Le conté al  equipo la materia que había cursado en la Universidad Di Tella [Agile Gov] y de lo que se trataba. Con el material que me brindaron, armé un breve taller para transmitir la experiencia.
Había que ordenar ideas, poner manos a la obra e intentar experimentar con las metodologías ágiles que se pudieran aplicar a la auditoría interna, obviamente, sin apartarnos de las normas legales preestablecidas por la actividad.
Venían a mi mente meditaciones para disminuir el stress, juegos y capacitaciones para fomentar la potencialidad de cada integrante del equipo. Quería descubrir el lado creativo e innovador de cada uno de los seres del equipo para despertar la innovación en la administración pública. Y  algo importante, compartiendo un propósito: trabajar por un Gobierno Ágil, un gobierno que se adapta a los cambios y tiene siempre en el centro al ciudadano.

¡¿Qué es un equipo ágil para vos?!

Un equipo “ágil” es un equipo que se auto-organiza, que debe dejar el ego en la puerta y trabaja todas las habilidades, talentos y pasiones que puedan existir. Un equipo en el que no hay que preocuparse por los roles, sino que hay que estar más interesado en la mejora continua, en desarrollar aún más las capacidades del equipo, en que tomen iniciativas y darles el poder para lograr los objetivos. Un equipo “ágil” siempre querrá ser responsable por los resultados. Sólo necesitamos darle el contexto y el apoyo a las personas y confiar en ellas para que hagan su trabajo.
¡¿Respuesta al cambio o seguimiento del plan?!
Cada proyecto de Auditoría es diferente, y aunque ciertos principios y prácticas son rígidos, la forma en que los apliquemos dependerá de una situación y contexto único.  Era necesario comprender cómo estábamos trabajando para planificar y corregir con mayor facilidad.
Comenzamos aplicar Kanban, un método de gestión de procesos de forma visual. Colocamos post-its en las pizarras y vidrios para que nuestras ideas se pudieran palpar.  Armamos paneles visuales en el que todo el equipo visualizara las tareas del otro. Teníamos a la vista qué teníamos pendiente, qué en proceso y qué “hecho”.
paneles Visuales
Empezamos a aceptar la realidad de un contexto complejo como el  del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: adaptaríamos la planificación a la realidad, cuando fuera necesario, y seguiríamos adelante.
Y… ¡¿se puede limitar el WIP (work in progress) trabajando en el Gobierno?!
Estoy convencida que hacer foco de a una tarea, y terminarla, no solo agiliza el resto de las labores de manera más productiva, sino que, además, desarrolla la atención plena. Actualmente nos encontramos en proceso de definir y limitar el “wip” de proyectos que podemos tener «en proceso» a la par.
¡¿Hubo cambios en el equipo?!
Antes, teníamos definidos cada uno de los perfiles y funciones de puesto. Con feedbacks constantes pudimos identificar  juntos los potenciales de cada uno. Intentamos que cada uno tenga un desafío: que exista una meta desafiante y alcanzable, y que sea cercana.
Los roles no existen en el estilo tradicional, asignamos los mejores jugadores a cada proyecto de auditoría. Asumimos que la responsabilidad de la calidad del proyecto es responsabilidad de todo el equipo.
 Y el mindfulness, ¡¿qué tiene que ver con la auditoría?!

Comencé a incorporar,  al inicio de las reuniones mensuales con todo el equipo, meditaciones de mindfulness. Compartí con todos ellos, material de lectura y meditaciones brindadas por la Sindicatura General de la Ciudad de Buenos Aires, que se encuentran disponibles para todo el equipo y en la actualidad, al finalizar las reuniones, incorporamos media hora de juegos que elegimos entre todos, de esta forma nos distendemos, si es que hubo alguna charla molesta de trabajo.

 ¡¿Hay alguna anécdota de esos primeros días de “revolución”?!
En los inicios de la implementación, el equipo se componía de dos subgerencias. A una de ellas le encantó la idea de «Agile Gov» y enseguida los atrapó la experiencia, hoy no pueden trabajar de otra forma. La otra subgerencia  no lo veía bien, se resistía y se reía de todo lo que se pretendía hacer. No nos desmoralizamos, tomamos con humor la resistencia, y no dábamos importancia a la negatividad, estábamos enfocados en ser distintos e innovadores como auditores. El equipo a  cargo de la subgerencia que se resistía miraba a los se subieron al barco avanzar notablemente y además divertirse… y entonces ¡no tardaron en subirse! 
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 ¡¿Cuáles fueron los retos más grandes que te encontraste a la hora de aterrizar Agile ?!

Hoy a la distancia, ya que no creo en los retos,  ya que sólo me surge una idea o percepción, como me gusta llamarla, y veo cómo aplicarla. Creo que ael «reto» más grande fue poder transmitir al equipo la pasión y alegría que me producía haber conocido «Agile» y que lo pudiéramos aplicar a una actividad tan rígida y plagada de normas como una auditoría. Deseaba que ellos pudieran sentirla y que todos nos pusiéramos juntos a crear e innovar para hacerlo.

Los retos de mi equipo creo que fueron confiar en que los haría trabajar mejor y más tranquilos y motivados, que se expondrían sus mejores potenciales, y obvio también confiar en que lo que les proponía no era otra locura mía jaja, y que íbamos a plasmar una forma de pensamiento y trabajo innovadora para una auditoría interna gubernamental. Y lo logramos y ¡hoy seguimos creando! ¡y por supuesto riendo!

Y si vamos a tu «Lado B», ¡¿hubo algún momento de quiebre en tu vida?!

¡Uf! varios pero dos importantísimos:

Estaba en el mejor momento de mi vida laboral y personal y me dicen: hay un tumor en la cabeza y tenés tres meses de vida. ¡Chan! Baldazo de agua de glaciar. Me operaron y estuve mal más de un año. Aprendí a caminar derecho, ver bien y hablar nuevamente (aunque varios médicos no creían que mejoraría).  También  tuve que acostumbrarme a oír de un sólo lado, a tener no tener sensibilidad en determinadas partes del cuerpo. Cuando quería abandonar recordaba lo que me decía mi madre «vos podés», y en esta situación ella me lo decía aún más… De ahí el mantra ¡VOS PODÉS!
La otra, fue en el 2016, apenas comencé a trabajar en el puesto que tengo actualmente en el GCBA. Me detectan cáncer  de mama que, por suerte se detectó a tiempo. Me operaron  y fueron solo dos días de internación, atravesé 33 sesiones de rayos, que los llamaba la luz del «pendorcho» cósmico, porque no se ve ¡pero quema! No lo dije a nadie, solo mi secretaria sabía. Falté al trabajo solo 5 días, no falté ni un día a mi oficina mientras me transmitían rayos todos los días a las 22 Hs. A veces sentía un cansancio extremo y volvía a aparecer en mi interior «VOS PODÉS» y ¡lo logré! Recién desde hace poco puedo contarlo, tenía miedo de por haber estado enferma quedarme sin trabajo.
La enseñanza fue que todos tenemos esa fuerza interior: ¡que podemos! y que nunca hay que dejar vencerse ni desmoralizar por nada, obviamente sin negar la realidad. Y me enseñó a aprender a decir las cosas, no guardarlas y mostrar que soy vulnerable como todos los habitantes del planeta. 
Otra  de las cosas que aprendí es que uno puede amar lo que hace en el trabajo, ser buena en eso pero… Aprendí a parar y balancear, a dedicar tiempo a mis seres queridos. A veces, cuesta, pero entre todos en mi equipo nos ayudamos repitiéndonos que somos responsables y nos divertimos trabajando pero la vida no es sólo el trabajo, sino que también son los afectos. Cuidémoslos porque son los que nos permiten hacer lo que nos gusta.
Todas las personas tenemos «una idea fuerza» a lo largo de nuestras vidas, ¡¿cuál es la tuya?!
Me moviliza saber que soy un granito de arena partícipe de construir la mejora del país y del mundo, que quizás lleve años, pero se va a lograr. Me movilizan los niños, me contagia su decir sin filtros, aunque a veces no es bueno en la diaria no tenerlos jaja.
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¡¿Cuál es el libro que te gustaría haber escrito?!
Yoga para niños, porque además de abogada y auditora, soy profesora de yoga, y si bien ahora doy clase sólo adultos, he dado clase a niños varios años y ¡es lo más lindo que puede existir! Aprendí mucho de ellos, son el ser en estado puro, sin vicios de imposiciones sociales. Creo que les debo un libro divertido, empecé a escribirlo hace años pero por ahora no encuentro el tiempo para terminarlo.
¡¿Tienen algo en común la agilidad y el yoga?!
Tienen en común la adaptación al cambio. Aceptar que todo es un permanente cambio.  Heráclito «Nada perdura excepto el cambio». Con agilidad estamos dispuestos a corregir y cambiar de plan si la realidad cambia. En el yoga no nos sentimos todos los días igual así que tenemos que aceptar y cambiar nuestra práctica de acuerdo a nuestro sentir.
Los países, ¡¿pueden reinventarse?! ¡¿Cómo?!
¡Si! con cambio de pensamiento. Cambio de cultura de pensamiento. Como todo cambio lleva años… pero es posible y se va a lograr.
¡¿Qué ingredientes pensás que necesita el Gobierno del Futuro?!
 Más buena gente, honesta y apasionada por el servicio Público.
¡¿Cuál es el reto más grande que te viene por delante?!
Uy, va a sonar raro, pero las experiencias de vida  me enseñaron a no ponerme retos, sólo me apasiono día a día, pero me gustaría transmitir Agile  a todas la auditorías internas de la Ciudad y porqué no a las de la Nación. El universo, irá marcándome el camino y en éste aparecerán los retos.  Vivo el día a día y siempre estoy dispuesta y abierta al cambio para el mayor bien de los seres que habitamos este mundo, y creo que, si estoy bien, alegre, apasionada, a gusto, voy a contagiar a los que me rodean.
María Fernanda Barrio
¡¿A qué persona imprescindible de tu vida te gustaría decirle “gracias” ahora?!
¡A varias! pero la imprescindible hoy, en este momento de mi vida,  es mi novio. No puedo dejar de tener la necesidad de decir gracias a mis amigos, al equipo UAI del MDUyT y a todo la gran familia del equipo del Ministerio y especialmente a Franco Moccia y a la Síndico General de la Ciudad Mónica Freda por haber confiado sin haber trabajado conmigo antes y dejarme hacer.

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