Agile Gov: Speed-networking

¡¿Sabés qué es un Speed-dating?!

Seguro lo viste en alguna película. Solteras y solteros sentados en mesitas con la luz baja. Tienen solo unos minutos para cruzar unas palabras y sensaciones con la persona de enfrente y descubrir si hay «match» o no.  Después suena el ring y cambian rápidamente a otra potencial pareja. Y así una y otra vez.

En otras palabras, el speed-dating es un proceso que permite que los solteros conozcan muchas posibles parejas en un período de tiempo muy muy corto. Innovación en citas, ponele. O algo así. Se inventó en el 1998 y, probablemente esté en plena decadencia gracias a los Tinder de este mundo.

Pero ¡¿por qué te cuento esto aquí?! Porque uno de los experimentos de Agile Gov del año pasado tuvo mucho que ver con esto. Y para explicarte qué hicimos, tengo que ir “un poco más atrás” en el tiempo.

En Diputados cada acción requiere de muchos sellos, muchas autorizaciones, muchas áreas involucradas poniendo sellos y autorizaciones. Pero la cosa se pone más grave si hacemos zoom. Cada trabajador depende de otros muchos trabajadores, sí. Depende de la autorización de otro trabajador… ¡al que en algunas ocasiones ni le conoce la cara!

Por eso, cuando empezamos a recorrer la “vía ágil” con el equipo de capacitación de Diputados, una serie de preguntas nos asaltaron con fuerza:

  • ¿Cómo podemos ser empáticos con el área de al lado si no sabemos quiénes están detrás de ella?
  • Y si no podemos ser empáticos, ¡¿cómo puede fluir la colaboración?! De hecho, ¡¿puede fluir la colaboración si no somos empáticos?!
  • Y si no colaboramos con el área de al lado, ¡¿qué tipo de resultados podemos alcanzar?! ¡¿Y cómo repercuten estos resultados en el resto de la Cámara?! (y, tirando del hilo, cómo impacta en la ciudadanía).

La empatía es la base de la colaboración; los memorándums son la base de la frustración. Ahora, ¡¿cómo podíamos encender la chispa de la empatía y quitarle “poder” al memo?!

Si la empatía tiene como condición que “nos conozcamos”, tal vez, solo teníamos que propiciar el espacio para el encuentro. ¡¿Y si hacíamos un “Speed-Dating” entre los trabajadores de la Cámara?!

El equipo hizo una convocatoria de guerrilla. Uno a uno, cuerpo a cuerpo y por canales diversos. Teléfono, emails, whatsapp o tacleando a la gente en los pasillos. Invitaron a la gente a un “experimento para la TEDx”. Hall del Anexo A, a las 12. Cambio y fuera.

Y llegó el día…

Ante la sorpresa de la gente de seguridad, “tomamos” el Hall A del Anexo de Diputados. Movimos una mesa, pusimos a la vista unas medialunas y esperamos. Uno a uno, los participantes fueron llegando. Y, de pronto, ya estábamos…  Con la lógica del speed-dating, seguimos el formato de speed-networking que se usa en el mundo de los emprendedores. Formamos 2 hileras, de pie, unos parados frente a los otros y… ¡tic, tac, tic! Durante 2’ (1’ por persona), cada pareja se presentaba. Quién soy, de qué área vengo, cuál es mi hobby. A los 2’, cambiábamos de pareja y también de preguntas: qué es lo que más me gusta de trabajar en la Cámara, cuál es mi comida preferida, cuál es mi sueño.

Las sonrisas se adueñaron del Hall durante 30’. Con cada rotación conocíamos a alguien más y más de una vez se escuchaba un “ah, ¡¿vos eras Pepe?!”. Al fin, le poníamos cara a esa voz en el teléfono o a esos caracteres en el email. Al fin, descubríamos que detrás del memo había un otro como yo que compartía sueños, inquietudes y quejas.

El speed-networking permitió que conociéramos a muchos compañeros en un período de tiempo muy muy corto. Y que, a partir de ese día, supiéramos perfectamente a quién teníamos que llamar cuando necesitábamos algo del otro área.  Y que además lo llamáramos con el cariño que nos genera una cara conocida. La empatía circulaba por los pasillos…

Te cuento este experimento porque fue una actividad súper-positiva. Poco tiempo, cero recursos e impacto. ¡¿Y sabés cuál fue el impacto más grande?! ¡Ver que con acciones chiquititas podemos empezar a cambiar las cosas!

¡¿Tendría sentido hacer un Speed-networking en tu organización?! ¡¿Te animás?! Si querés preguntarme o contarme, ¡aquí estoy!

One Comment

  1. ¡Hola Melina!
    Coincido con la mirada que los líderes «NO se eligen por Decreto» ( o en las Mesas Chicas de Decisiones ), pero me preocupa en la diaria del trabajo en la Empresa la resistencia de los propios Jefes o Gerentes en dejar emerger y apoyar la Automotivación de aquellos quienes creemos en la Magia del Trabajo en Equipo, y limitan, entorpecen y hasta boicotean sus propuestas o invalidan sus miradas sólo por el hecho de estar en el «Olimpo» de las decisiones Gerenciales de la Empresa

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