Personas e Interacciones

Hace unas semanas estuve de viaje por Lima. En solo 4 días disfruté de un «pedazo-de-rally»: el mejor ceviche, 50 kilómetros de caminatas, risas infinitas y el rico terreno de los «procesos de cambio». Y también de toda una aventura porque era la primera vez que viajaba sin Juan -mi peque de casi un año y medio-.

Si tuviera que decir qué fue lo mejor de este viaje, volvería al primer valor del Manifiesto Ágil: «Personas e interacciones». ¡¿Trivial?! Puede que suene así pero, sin duda, tiene mucha más fuerza e importancia de la que pensamos. Aquí va mi intento de tamizar y traducir mi experiencia en algo que nos permita aterrizar este valor.

¡¿Quién discutiría esta frase célebre?! Nadie, ¡¿no?! Sin embargo, en la era del whatsapp, el roce se esfuma. Vamos corriendo todo el tiempo y caemos rendidos ante la comodidad de lo digital. Podemos estar a dos pasos y aún así nos mandamos correos. En vez de leer entre líneas, leemos por arriba y cada vez se nos hace más difícil mirarnos a los ojos. ¡Ni qué decir cuando se trata de sostener la mirada!

En otras palabras, el hiper-conectado vive en una trampa de la que es difícil salir. Y yo, yo solo soy otra víctima… El viaje a Lima me recordó que puedo dejar de serlo.

En muchas horas y más de 50 kilómetros de caminata, mi socia y yo nos dimos espacio para la conversación, las carcajadas, los sueños. Sacudimos y pusimos en movimiento nuestras ideas. En el aire se respiraba una pregunta con mucha fuerza: ¡¿realmente lo más cómodo es trabajar en remoto?! ¡¿de dónde habremos sacado la idea de que es cómodo no vernos a los ojos?!

Ninguna de las cosas que ideamos en Lima podría haberse creado en un formato remoto y multitask. (Le llamo así porque todos sabemos que una de las cosas que más nos gusta del remoto es mantener la ilusión de que podemos hacer varias cosas a la vez). Moraleja: hay distintos tipos de comodidades, señor/a lector/a. Revise y pregúntese ¡¿por qué le llamo comodidad?! ¡¿Y adónde me lleva esta comodidad?!

El roce hace el goce. Deje tiempo para relaciones y conversaciones no apuradas. Vea qué fluye en el aire (y no en las ondas digitales).

Continuará…

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