Fashion Agile

A pesar del “nuevo mundo” en el que vivimos, a pesar de las nuevas generaciones (y sus nuevos comportamientos), a pesar de la revolución que supone el mundo online, muchas de las empresas del mundo de la moda siguen sosteniendo el clásico modelo de «push» en el que  el diseñador imagina y concibe la nueva colección. Esta se pasea en los cuerpos de las modelos y por las grandes pasarelas y… entre 6 y 12 meses después, la mercadería llega a las tiendas. Estación tras estación, los diseñadores adivinan lo imposible de adivinar. Esto produce colecciones / estilos / modelos que nadie quiere. Altos costos, altos precios, baja respuesta a las tendencias del mercado. Un desastre.

A la par, algo nuevo se está cocinando en el mundo de la moda. Wikipedia ya sabe qué es eso del Agile Retail y las revistas de negocios hablan del Fast Fashion. Sumando fuerzas entre uno y otro, hoy me centraré en Agile Fashion: un modelo de retail centrado en el consumidor de moda y en sus necesidades. Unas necesidades que cambian constantemente ante un comprador que es cada vez más “consumista”, más “caprichoso” y quiere estar a la última todo el tiempo.

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Pero, ¿cómo se logra esto del Agile Fashion? ¿De qué va? La revolución del Agile Fashion se basa en tres conceptos clave: cliente-centrismo, cultura de la experimentación y big data.

El cliente-centrismo es el cambio de chip básico y esencial. Ya no se trata de lo que las empresas y los diseñadores quieren producir, no. Ha llegado la hora de poner fin al monólogo y al modelo de «push». Ahora se trata de un modelo de «pull» basado en lo que los clientes quieren. Y cuando decimos lo que quieren, nos referimos a lo que quieren ya, a lo que quieren ahora. Esto exige involucrar al cliente en todo lo que tiene que ver con el negocio. Léase: no esperamos al momento de la venta-compra, no. Lo invitamos desde la concepción de la nueva colección y lo mantenemos cerquita todo-el-tiempo. Incluso después de la adquisición. Estrechamos lazos. Creamos comunidad.

La cultura de la experimentación es vital. Y es que… ¡¿cómo aterrizar el cliente-centrismo si no experimentamos?! ¡¿Acaso tiene usted una bola de cristal que le permite saber qué quiere el cliente en todo momento?! ¡¿Acaso usted se fía de la palabra de los expertos cuando se trata de saber «cómo se sienten mimados sus clientes?! No podemos saber si no probamos, si no testeamos, si no nos equivocamos. ¡Sí! ¡Como lo oyes! ¡Fracasar es vital! Hagamos que todas y cada una de las personas de nuestros equipos se acostumbren a experimentar para aceitar, mejorar e innovar.

La big data es la herramienta que permite hacer operativo este cambio de chip. Es la herramienta que permite aterrizarlo. La big data permite predecir tendencias, gestionar ciclos de producción eficientes y adaptarse rápidamente a los cambios en los estilos. La big data define qué, cuánto, cómo. La big data permite la personalización. Ojo, ojo, ojo. Aquí hablamos de la big data usada a lo ágil y es que mucha gente se confunde con esto. No se trata de la tiranía de los datos, no. No se trata de sumar montañas de estadísticas. No se trata tampoco de hacer un exhaustivo market research, no. Se trata de entender los 3, 4 o 5 datos claves que necesitamos, en tiempo real, para dar pasos rápidos, para adaptarnos rápido.

Suena lindo pero tal vez un poco abstracto, ¿no? ¡¿Les parece si aterrizamos esto en algunos ejemplos?!

  • Producción Just-in-Time.
    • La alemana Lesara es el modelo de éxito que se cita en las grandes revistas de negocios. Tienen la capacidad de producir 50.000 estilos nuevos cada año y transformar un concepto en producción en entrega a domicilio en… ¡10 días! Cada vez más cerca del cliente. Cada vez más experimentación. Cada vez más rápido. 
    • Zara / Inditex revolucionó el mundo de la Fast Fashion acortando notablemente los tiempos entre diseño y producción. Dos veces por semana, nuevos productos llegan a las tiendas. Los consumidores no descansan nunca. Ya no se trata de una colección por estación. Siempre puede haber algo nuevo.
  • Pop-up Stores -o comercios efímeros-. Son creados ante todo para testear (más que para vender). Léase, abaratan costos y riesgos. Verifiquemos si tenemos compradores y después escalemos el negocio. Recuerden: la falta de clientes es el problema más grande con el que se encuentran las compañías hoy.
  • Labs de grandes marcas. Un ejemplo es la compañía americana Nordstrom que dispone de una incubadora para nuevos diseñadores. Veamos si el público quiere o no sus diseños. ¡¿Cuál es el costo?! ¡Bajísimo! ¡Usemos la web, publiquemos sus colecciones y juguemos!
  • Start-ups de moda saben cómo ser ágiles: no tienen stocks, prueban vendiendo por páginas de Facebook y WhatsApp antes de invertir en una nueva web… ¡o un local!

De aquí surge una reflexión: y si no soy ni Start-up ni corporate, ¡¿cómo lo hago?! Voilá. Creo que las pymes tienen un reto y una oportunidad grande en todo esto, ¡¿no?!

En este contexto, algunas preguntas para aquellos que están en el mundo textil:

  • ¡¿Cuál es tu relación con tu cliente?! ¡¿Cuán involucrado está en tu negocio?! ¡¿Le pedís feedback?! ¡¿Vía encuesta?! ¡¿Charlando?! ¡¿Y sobre qué le pedís opinión?! ¡¿La calidad?! ¡¿El servicio / la atención?! ¡¿Los modelos?! ¡¿Los locales?!
  • ¡¿Experimentás?!¡¿Te arriesgas a probar nuevos formatos?! ¡¿Nuevos productos?! ¡¿Nuevos diseñadores?! ¡¿Nuevas experiencias de compra?! ¡¿Probás a ver qué diseño gusta más o directamente mandás a producción y en el momento de la venta vemos qué pasa?!

Y, aclaro… Si estás dispuesto a responder a estas preguntas, ¡felicitaciones! ¡Sos valiente! Más de uno empieza con argumentaciones cuando se le acercan estos interrogantes: «en Argentina es imposible», «lo ágil no tiene nada que ver con lo textil», «suena bonito pero no tengo tiempo para» y otras.

Agile Fashion es el espacio en el que la moda y la tecnología se encuentran, operando sobre un “mindset” ágil.  Las empresas ágiles responden a las necesidades-en-constante-cambio de los consumidores: más rápido y más pronto; customizan y personalizan la experiencia del comprador y aprovechan al máximo las posibilidades que la tecnología les otorga. Flexibilidad, personalización, experimentación y un enfoque que reúne lo mejor del espíritu lean, emprendedor y ágil.

Agile Fashion es el futuro. Los estudios sostienen que las empresas que se han volcado al Agile Fashion (sobre)viven mejor que las que no lo han hecho. Y… la intuición sostiene que esto recién está empezando. Del “speed to market” al “market based on speed”. ¡Lo veremos!

PD. Gracias a Gabriela Toro que me invitó a pensar en todo esto.

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