Experiencias ágiles: taller para emprendedores

Y llegó el día en el que Fernando Abadía y yo dejamos el skype detrás y tuvimos nuestra primera aventura ágil juntos. El taller “¡¿Liebre o tortuga?! ¡¿Cuán ágil eres?!” que dimos en el IAF (Zaragoza, España) tenía varias aristas y desafíos:

  • Aterrizar lo ágil al mundo emprendedor.
    • Nos consideramos traductores antes que puristas y, por ello, adaptarnos es siempre la clave.
    • Para llegar al corazón de los asistentes, nos centramos en la experimentación de los valores ágiles (y luego en las herramientas).
  • Hacerlo a dúo.
    • Nos sentimos como un dúo musical. Nos potenciamos, nos complementamos y vibramos en “otra” sintonía cuando estamos juntos. Cadera con cadera y mezclados con los asistentes -desmontando esa vieja práctica de «unos-frente-a-otros».
    • Apostamos a esta peculiar dupla pedagógica de ilustrador-profesor y standupera-profesora. Con distintos ritmos y estilos, redoblamos alcance e impacto.

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Si lo hemos logrado o no… ¡habrá que preguntarle a los asistentes! Lo que sí podemos afirmar es que el taller en el IAF fue un curso «de autor» que se basó en muchas fuentes, influencias e inventos.

Predicando con el ejemplo

Todo el taller fue una gran metáfora en la que pusimos en juego los valores ágiles, utilizando una pedagogía que hemos validado después de muchos años de “escenarios”. 

Trabajamos con un formato de open space (propio del mundo ágil y al que nosotros llegamos gracias a Teresa Oliver) en el que el guión lo definieron los alumnos. Priorizaron, eligieron, consensuaron, partiendo de sus necesidades. Para esto, era vital conocer e identificar bien sus problemas. No seguimos un plan ni un guión sino que el guión se fue haciendo y rehaciendo una y otra vez. De hecho, los alumnos fueron modificando sus elecciones con el transcurso de las horas. Ante esto, solicitamos feedback temprano una y otra vez. Abrimos los ojos, las orejas e intentamos abrazar el cambio. Iteramos, iteramos e iteramos.

Usamos el poder de la anécdota y del “fracaso” no solo para aterrizar los distintos temas sino para mostrar la importancia de aprender de este último.

Como pueden ver en las fotos y como nos cuenta el queridísimo Fernando «los paneles visuales estaban vivos: plasmamos, interactuamos… y volvimos a plasmar. De eso se trata».

Pedagogía experiencial.

  • «Nos metimos» con las creencias. Esto viene del coaching. Necesitamos deconstruirnos para construir.
  • Trabajamos moviéndonos. Usamos el cuerpo, experimentamos con él. Muchas de esto viene del Sistema Río Abierto y la creencia de que la vida, los cambios y el aprendizaje ocurren en movimiento.
  • Usamos juegos y dinámicas. Muchos vienen del mundo del teatro, el clown y la ludopedagogía.
    • En el juego uno se abre a otras dimensiones, se da otros permisos, otras libertades.  Esto nos sirve para salir del mundo de la palabra y la argumentación para adentrarnos en el de la apertura y las nuevas realidades.
    • Y además… ¡Qué mejor que aprender divirtiéndose! No hace falta que formación sea «solemne».

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Trabajamos con el uso de la memoria, con el registro de las ideas y las emociones (nutriéndonos una vez más de la ludopedagogía). Y es que para que un mensaje llegue, las emociones son tan importantes como las ideas.

Trabajamos con lo visual como hilo conductor y base de cada eje. Y es que si no puedes dibujarlo, ¡no puedes entenderlo! Como pueden ver en las fotos y como nos cuenta el queridísimo Fernando “los paneles visuales estaban vivos: plasmamos, interactuamos… y volvimos a plasmar. De eso se trata.El objetivo de estos no era conseguir una “foto finish”, a modo de “cuadro” que se cuelga en la pared de un lugar de trabajo.  El panel visual debe comportarse como un espejo. No como un cuadro estático: yo te doy información, tú me devuelves información.»

Y hablando de visual, aquí una pequeña muestra de nuestro impresionante museo…

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¿El fracaso del día? Intentamos aterrizar todo esto en herramientas para el día a día. Pero… confieso (y que esto quede entre nos) ¡nos faltó tiempo! ¡Tiempo para aterrizar y para pasear por el museo visual! (Al menos esto último lo hicimos fuera de hora).

En fin… felices nos quedamos, pensando en cómo hacer para que los temas reposen y aterricen con calma y astucia pero eso… ¡eso será parte de una próxima aventura!

Colección de PDs.

PD1. Si estuviste en el taller y querés compartir tus sensaciones, ¡nos encantaría que dejaras tu comentario!

PD2. ¡Gracias a todos los que participaron y disfrutaron con nosotros!

PD3. ¡Gracias especiales a Chema Dieste por algunas de las fotos! (las buenísimas, claro).

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